martes, 19 de noviembre de 2013

EL AGUJERO EN LA TIERRA

El día comenzó con el cielo encapotado, apenas chispeaba, la tierra estaba tan blanda que se apoyaba suavemente la mano, se hundía fácilmente. Se respiraba una mezcla de olores bastante particulares, para lo que es la vida cotidiana, tierra mojada, pólvora, cuerpos putrefactos y carne infectada por alguna herida que no se curo.
La trinchera es ese momento parecía ser el mejor lugar para poder subsistir en esta primera guerra mundial, la más cruda de todas hasta este momento de la historia de la humanidad. En unos de los agujeros de la tierra estaban tres personajes muy particulares, sus nombres eran Scott, Verne, Tolstoi y Poe, se llevaban bastante bien entre sí, aunque muy diferentes entre ellos, sólo había unas pocas cosas que los unían, la guerra, la supervivencia el dolor físico, la locura que de a poco se empezaba a notar en sus delirios.
Walter Scott, un joven de unos veintitantos años con buena comodidad económica, casado con Margaret Charlotte de la alta sociedad, cinco hijos y cojo de la pierna derecha para el resto de su vida por un ataque de polio en su infancia. Otro personaje es Julio Verne con unos nervios muy delicados, tanto que le desencadenaron varios problemas de salud como por ejemplo una parálisis en su mitad de la cara, eso no le impidió para hacer los largos viajes que le encantaba hacer a Noruega, Islandia, Estados Unidos tan sólo por curiosidad y para poder escribir novelas futuristas, que con estas mantenía a su familia, esposa e hijo (con el que tenía muy mala relación, ya que desde muy pequeño lo interno en un manicomio y después en un correccional, Michel Verne nunca lo perdonó). El tercero es Liev Tolstoi un hombre de mentalidad pacifista que se preguntaba para si mismo: ¿Qué rayos hago participando de esta guerra? con la idea de la “no violencia activa”, el solo anhelaba dejar sus vicios y lujos para mezclarse con los campesinos y ser zapatero, una vida austera, que más tarde realizó.
El último integrante de la trinchera era Edgar Allan Poe, el único que tenia una personalidad introvertida y sombría, esto se debía a la dura infancia que tuvo ya que fue huérfano desde muy pequeño, con sólo una herencia de padres tuberculosos lo que daba a entender su salud debilitada y el porque su poca resistencia al alcohol y a las drogas durante su vida.
En esta trinchera que estaba al frente oriental, en la frontera entre los imperios ruso y austrohúngaro, las condiciones de vida eran durísimas y ya habían pasado tres meses, aunque parecían quince años, el tiempo pasaba lentamente y eso lo transformaba en eterno y más con Poe que no paraba de predecir las muertes prematuras de cada uno. Un día se las contó a uno por uno, la muerte de Scott sería por ir al mal tranco y despacio en la tropa, cuando tenga que salir del agujero y lo acribillarían a disparos o le caería una bomba de gas encima, ya que no puede correr por su triste renguera; Verne moriría por su maldita curiosidad que tiene por todo, pero al no poder descubrir quien es el enemigo que esta en la trinchera contraria, sus nervios le pasarían una mala jugada y fallece de un paro cardíaco por el pico de presión tan fuerte, en el caso de Tolstoi a la parca no la veía muy clara, ya que con su mente pacifista, el trataría de no meterse en ningún lío y por eso capaz que se quede en la trinchera y el enemigo lo podría llegar a encontrar y matar a sangre fría; por último en  su propio caso, Poe, como tenía la salud tan debilitada por estar en esas condiciones insalubres, estaba seguro que moriría en seguida y si eso no pasara se tomaría una petaca de whisky de mala calidad y su hígado no resistiría. 
El mapa ya estaba comenzando a reordenarse, pero la guerra no culmina, los avances entre ambos frentes eran muy lentos, tanto el occidente como el oriente trataban de ocasionar grandes pérdidas a su enemigo hasta agotar su capacidad de resistencia. Para que este tiempo pase rápido entre los cuatros compañeros de posición se contaban historias largas, como por ejemplo Julio Verne volaba con su imaginación y contaba de que manera se podría realizar un viaje alrededor del mundo en 80 días o viajes a la luna, que para esa época era impensado pisarla, sus compañeros de guerra lo escuchaban con cierta fascinación ya que los hacía olvidarse un poco del frío, el hambre, el sueño, la lluvia y los ruidos de la guerra. Al darse cuenta de que esto los unía más como grupo los demás también se abrieron y cada desde su perspectivas comenzaron a contar historias. En el caso de Scott, relataba poesías y cantaba baladas escocesas que el alguna vez las tradujo a su idioma y más de una vez conquistó a varias mujeres en un solo instante.
Sin embargo Tolstoi relataba su vida, sus aspiraciones, el largo matrimonio de quince años con Sofia Behrs y el porque tenia que ser una guerra pacifica y no violenta, siempre pensaba en el porque estaba ahí y les preguntaba a sus amigos atrincherados lo mismo, nadie sabía que responderle, sólo que cumplían con su país y ahí terminaba la conversación y volvía a escucharse los cañonazos y explosiones del enemigo, siempre con ese temor de escuchar alguno cerca y huir para no morir.
En esos momentos tensos, siempre a Poe se le daba por reírse como un loco y empezaba a delirar con asesinatos macabros y la muerte de todos, siempre eran diferentes, pero lamentablemente no eran tan disparatadas para una guerra y la mayoría eran bastante predecibles, cada vez que decía la forma de morir de alguien, cuando salían de la trinchera (pocas fueron esas veces) vieron lo que había dicho Poe y eso los hacía enloquecer, tanto con sus nervios salidos de control, como correr casi sin parar pero caerse rendido al suelo por la renguera o comenzar a meditar y pedir que de una vez por todas haya paz y que la maldita guerra termine de una vez por todas.
Cuando este conflicto bélico llego a su fin, pero con muchos rencores y deudas pendientes, se sentía el olorcito a una segunda guerra mundial, pero era muy rápido para decirlo. Cada uno de los integrantes del agujero buscó su rumbo en la vida y se dedicaron a lo mismo, sin saberlo entre ellos, a la escritura. Se volvieron famosos, Scott escribió una novela llamada “La cámara de los tapices”, Verne “Vuelta al mundo en 80 días”, Tolstoi una obra muy conocida que influyo a muchos pacifistas “Guerra y Paz” y por último Poe “El entierro prematuro”.

 Los cuatros amigos de la trinchera se separaron y no volvieron a verse nunca más para no recordar toda esa pesadilla terrorífica vivida por cuatro años seguidos, sólo a veces podrían llegar a tener noticias uno de otro por lo que salían en los diarios por sus obras y novelas tan famosas

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