El
día comenzó con el cielo encapotado, apenas chispeaba, la tierra estaba tan
blanda que se apoyaba suavemente la mano, se hundía fácilmente. Se respiraba
una mezcla de olores bastante particulares, para lo que es la vida cotidiana,
tierra mojada, pólvora, cuerpos putrefactos y carne infectada por alguna herida
que no se curo.
La
trinchera es ese momento parecía ser el mejor lugar para poder subsistir en
esta primera guerra mundial, la más cruda de todas hasta este momento de la historia
de la humanidad. En unos de los agujeros de la tierra estaban tres personajes
muy particulares, sus nombres eran Scott, Verne, Tolstoi y Poe, se llevaban
bastante bien entre sí, aunque muy diferentes entre ellos, sólo había unas
pocas cosas que los unían, la guerra, la supervivencia el dolor físico, la
locura que de a poco se empezaba a notar en sus delirios.
Walter
Scott, un joven de unos veintitantos años con buena comodidad económica, casado
con Margaret Charlotte de la alta sociedad, cinco hijos y cojo de la pierna
derecha para el resto de su vida por un ataque de polio en su infancia. Otro
personaje es Julio Verne con unos nervios muy delicados, tanto que le
desencadenaron varios problemas de salud como por ejemplo una parálisis en su
mitad de la cara, eso no le impidió para hacer los largos viajes que le
encantaba hacer a Noruega, Islandia, Estados Unidos tan sólo por curiosidad y
para poder escribir novelas futuristas, que con estas mantenía a su familia,
esposa e hijo (con el que tenía muy mala relación, ya que desde muy pequeño lo
interno en un manicomio y después en un correccional, Michel Verne nunca lo
perdonó). El tercero es Liev Tolstoi un hombre de mentalidad pacifista que se
preguntaba para si mismo: ¿Qué rayos hago participando de esta guerra? con la
idea de la “no violencia activa”, el solo anhelaba dejar sus vicios y lujos
para mezclarse con los campesinos y ser zapatero, una vida austera, que más
tarde realizó. El último integrante de la trinchera era Edgar Allan Poe, el único que tenia una personalidad introvertida y sombría, esto se debía a la dura infancia que tuvo ya que fue huérfano desde muy pequeño, con sólo una herencia de padres tuberculosos lo que daba a entender su salud debilitada y el porque su poca resistencia al alcohol y a las drogas durante su vida.
En esta trinchera que estaba al frente oriental, en la frontera entre los imperios ruso y austrohúngaro, las condiciones de vida eran durísimas y ya habían pasado tres meses, aunque parecían quince años, el tiempo pasaba lentamente y eso lo transformaba en eterno y más con Poe que no paraba de predecir las muertes prematuras de cada uno. Un día se las contó a uno por uno, la muerte de Scott sería por ir al mal tranco y despacio en la tropa, cuando tenga que salir del agujero y lo acribillarían a disparos o le caería una bomba de gas encima, ya que no puede correr por su triste renguera; Verne moriría por su maldita curiosidad que tiene por todo, pero al no poder descubrir quien es el enemigo que esta en la trinchera contraria, sus nervios le pasarían una mala jugada y fallece de un paro cardíaco por el pico de presión tan fuerte, en el caso de Tolstoi a la parca no la veía muy clara, ya que con su mente pacifista, el trataría de no meterse en ningún lío y por eso capaz que se quede en la trinchera y el enemigo lo podría llegar a encontrar y matar a sangre fría; por último en su propio caso, Poe, como tenía la salud tan debilitada por estar en esas condiciones insalubres, estaba seguro que moriría en seguida y si eso no pasara se tomaría una petaca de whisky de mala calidad y su hígado no resistiría.
El
mapa ya estaba comenzando a reordenarse, pero la guerra no culmina, los avances
entre ambos frentes eran muy lentos, tanto el occidente como el oriente
trataban de ocasionar grandes pérdidas a su enemigo hasta agotar su capacidad
de resistencia. Para que este tiempo pase rápido entre los cuatros compañeros
de posición se contaban historias largas, como por ejemplo Julio Verne volaba
con su imaginación y contaba de que manera se podría realizar un viaje
alrededor del mundo en 80 días o viajes a la luna, que para esa época era
impensado pisarla, sus compañeros de guerra lo escuchaban con cierta
fascinación ya que los hacía olvidarse un poco del frío, el hambre, el sueño,
la lluvia y los ruidos de la guerra. Al darse cuenta de que esto los unía más
como grupo los demás también se abrieron y cada desde su perspectivas
comenzaron a contar historias. En el caso de Scott, relataba poesías y cantaba
baladas escocesas que el alguna vez las tradujo a su idioma y más de una vez
conquistó a varias mujeres en un solo instante.
Sin
embargo Tolstoi relataba su vida, sus aspiraciones, el largo matrimonio de
quince años con Sofia Behrs y el porque tenia que ser una guerra pacifica y no
violenta, siempre pensaba en el porque estaba ahí y les preguntaba a sus amigos
atrincherados lo mismo, nadie sabía que responderle, sólo que cumplían con su
país y ahí terminaba la conversación y volvía a escucharse los cañonazos y
explosiones del enemigo, siempre con ese temor de escuchar alguno cerca y huir
para no morir.
En
esos momentos tensos, siempre a Poe se le daba por reírse como un loco y
empezaba a delirar con asesinatos macabros y la muerte de todos, siempre eran
diferentes, pero lamentablemente no eran tan disparatadas para una guerra y la mayoría
eran bastante predecibles, cada vez que decía la forma de morir de alguien,
cuando salían de la trinchera (pocas fueron esas veces) vieron lo que había
dicho Poe y eso los hacía enloquecer, tanto con sus nervios salidos de control,
como correr casi sin parar pero caerse rendido al suelo por la renguera o
comenzar a meditar y pedir que de una vez por todas haya paz y que la maldita
guerra termine de una vez por todas.
Cuando
este conflicto bélico llego a su fin, pero con muchos rencores y deudas
pendientes, se sentía el olorcito a una segunda guerra mundial, pero era muy
rápido para decirlo. Cada uno de los integrantes del agujero buscó su rumbo en
la vida y se dedicaron a lo mismo, sin saberlo entre ellos, a la escritura. Se
volvieron famosos, Scott escribió una novela llamada “La cámara de los
tapices”, Verne “Vuelta al mundo en 80 días”, Tolstoi una obra muy conocida que
influyo a muchos pacifistas “Guerra y Paz” y por último Poe “El entierro
prematuro”.
Los cuatros amigos de la trinchera se
separaron y no volvieron a verse nunca más para no recordar toda esa pesadilla
terrorífica vivida por cuatro años seguidos, sólo a veces podrían llegar a
tener noticias uno de otro por lo que salían en los diarios por sus obras y novelas
tan famosas
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