Por Alvarez Jerónimo
El pugilismo se encuentra en una terrible agonía y todos los factores que lo componen, no actúan para poder revertir esta situación.
En la década del
50´, mas precisamente en 1954, el mendocino Pascual Perez, se consagraba como
el primer campeón mundial profesional argentino, en la categoría mosca.
Perez inicio lo que sería
una época dorada del boxeo nacional. Con el correr de los años, surgieron
boxeadores como Jose Maria Gatica; Nicolino Locche; Oscar Bonavena; Victor Emilio
Galindez, alcanzando su máximo esplendor con la figura del querido Carlos
Monzon. Púgiles que fueron los pilares de la historia del boxeo argentino.
Estos campeones, que
fueron reconocidos en el mundo por derrotar a estrellas del boxeo mundial, de
la talla de Paul Fuji; Joe Frazier; Mantequilla Nápoles; Emili Griffith; Nino
Benvenuti, o incluso poner de rodillas, al mejor boxeador de todos los tiempos
como lo fue, Muhammad Ali, son un ejemplo para los deportistas de estos tiempos
modernos.
La muerte de Monzón
y diez años más tarde la de Locche, no solo fueron una gran pérdida para el
deporte nacional, sino también acabaron con los últimos héroes más
impresionantes y exitosos de argentina. Es difícil encontrar y comparar a los
boxeadores actuales con aquellas leyendas. Los tiempos cambiaron, las
costumbres son otras, como también los púgiles. Pero aquellas eras gloriosas,
marcaron un retroceso en el deporte. La
calidad y cantidad de boxeadores que surgían en esos tiempos, decayó en un gran
nivel.
Las futuras promesas
del boxeo argentino, acelerados e ilusionados por los promotores, o por familiares
que desean adquirir un rédito, buscan solo obtener dinero lo antes posible y en
su gran mayoría solo pocos logran el éxito, perdiéndose gran parte en el camino.
La era gloriosa del
boxeo nacional, se gestó cuando todos estos factores que hoy no coexisten,
funcionaban bien. La Federación Argentina de Box (FAB), no supo explotar todo
el potencial que para esos tiempos brindaba el boxeo.
La ausencia de
sponsors para promover este deporte, va de la mano junto a los malos resultados
de la política dirigencial de la F.A.B, presidida por Osvaldo Bisbal desde
1991. Cada vez parece más lejano que aquellas históricas noches de sábado en el
Luna Park, vuelvan a resurgir entre las cenizas, de este noble arte que se
consume.
El duro trance que
atraviesa el boxeo contemporáneo reclama soluciones inmediatas. Esta disciplina
que fue capaz, en algunas oportunidades de quitarle un poco de atención al
consumo nacional de la industria del fútbol, hoy es sólo un deporte más, que
poca importancia le dan los medios.
En otros tiempos,
los medios de comunicación dedicaban páginas enteras, en esta realidad no se
publica nada. Los medios de difusión más grandes del país, inmersos en el
ámbito del fútbol, le quitan protagonismo jugándole en contra al deporte en sí.
Es escasa la
información en medios gráficos, radiales, canales televisivos y las veces que
lo hacen es por qué sucedió, un hecho muy importante o porque la pelea en
disputa es de relevancia, o se encuentra en juego algún título.
Exceptuando casos,
las peleas que organizó la FAB, para las transmisiones de “Boxeo de Primera”,
con el pasar de los años alejaron a los televidentes, quienes comenzaron a
perder interés por el nivel que los púgiles demostraban en sus combates.
Pero no siempre existió
este desequilibrio actual. Durante el gobierno de Perón, el deporte recibió
mucho apoyo político, sobre todo el boxeo, del cual el ex presidente era un
gran aficionado. El “Mono” Gatica autodenominado públicamente como peronista,
obtuvo gran ayuda para poder realizar su primer gira a Estados Unidos, para
obtener un título mundial.
Todo ese sustento
que había logrado durante su mandato, cuando finalizó el gobierno peronista,
estos cimientos tan sólidos que se habían creado, comenzaron a perder firmeza y
se desmoronaron con los mandatos que continuaron en Argentina.
GUANTES EN MANO,
NUNCA COLGADOS
Contradictoriamente
con lo que sucede con el ámbito pugilístico nacional, se incrementó el nivel de
personas que concurren a un gimnasio, para poder practicar boxeo de forma
amateur o profesional.
En la ciudad de La
Plata, en el Club “Circunvalación”, donde se practican actividades como patín,
danzas, Kick Boxing, artes marciales, Gustavo Zacarías dicta clases de boxeo.
Reconocido por su
historia, Zacarias tiene más de 400 alumnos que concurren mensualmente. Dentro
de sus pupilos tiene bajo sus órdenes a Ezequiel Maderna, que subió al
cuadrilátero olímpico de Beijing hace años.
Afianzado en el
mundo del boxeo hace más de treinta años, Zacarías forma púgiles de alto
rendimiento, intentando alejarlos de todo lo malo que rodea el entorno
boxístico.
Conciente del
existente deterioro que padece su amado boxeo, intenta explicar el porqué, de
este retroceso, “Hoy el boxeo en la actualidad está bastante caído, desde que
Lectoure se fue del mundo, se nos vino abajo. Son tres los que manejan el boxeo
en todo el país, lamentablemente ellos se fijan siempre en su bolsillo y a
nosotros siempre nos dejan de lado. Hay un mal manejo, hoy por hoy si no te vas
del país, no llegas a ningún lado.
Acá
no hay ningún aporte de nada, los que andan bien, son tipos que por ahí nacen,
lamentablemente como no tenes el apoyo, llegan hasta cierto lugar y de ahí
tenes que volver para atrás, porque no hay un apoyo en muchos aspectos, en viajes, en vitaminas
al atleta, en apoyo económico. Hoy en cualquier lugar del mundo, la mayoría de
los atletas están protegidos por el gobierno”.
El deporte dejo de
ser una prioridad y el boxeo tan querido del General Peron, comenzó a caer en
un abismo. En el cual boxeadores, managers, sponsors, entrenadores, la FAB, los
medios y los diferentes gobiernos de turno, cada uno ha aportado su granito de
arena, para tener hoy la peor decadencia del boxeo en toda su historia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario