martes, 19 de noviembre de 2013

MEMORIA DEL HOLOCAUSTO

(Basada en una historia real)

  Fui la mayor de dos hijas de padre judío y madre católica, mi nombre era Helene, fui criada como católica en Viena. Mi padre murió durante la primera guerra mundial cuando yo tenía solamente cinco años, y mi madre se volvió a casar cuando cumplí mis quince años. Muchos afectuosamente me llamaban Helly, amaba nadar e ir a la opera. Después de terminar la escuela secundaria empecé a estudiar abogacía.
No se que pasó que entre los años 1933-1939 que a  los 19, comencé a mostrar síntomas de enfermedad mental, nunca supe cual fue detonador de este sufrimiento. Mi condición empeoró durante 1934, y en 1935 tuve que dejar mis estudios y mi trabajo de secretaria legal. Después de que perdí a mi perro, Lydi, sufrí un colapso nervioso. Me diagnosticaron esquizofrenia, y fui internada en el hospital psiquiátrico Steinhof de Viena. Dos años después, en marzo de 1938, Alemania anexó a Austria [Anschluss]. Mucho no sabía que pasaba en mi país, pero yo presentía que no era nada bueno y decía que había que escapar, pero ¿quién le iba hacer caso a una loca?, eso me daba una impotencia muy grande y una desesperación terrible de que nadie me escuche.

EL AGUJERO EN LA TIERRA

El día comenzó con el cielo encapotado, apenas chispeaba, la tierra estaba tan blanda que se apoyaba suavemente la mano, se hundía fácilmente. Se respiraba una mezcla de olores bastante particulares, para lo que es la vida cotidiana, tierra mojada, pólvora, cuerpos putrefactos y carne infectada por alguna herida que no se curo.
La trinchera es ese momento parecía ser el mejor lugar para poder subsistir en esta primera guerra mundial, la más cruda de todas hasta este momento de la historia de la humanidad. En unos de los agujeros de la tierra estaban tres personajes muy particulares, sus nombres eran Scott, Verne, Tolstoi y Poe, se llevaban bastante bien entre sí, aunque muy diferentes entre ellos, sólo había unas pocas cosas que los unían, la guerra, la supervivencia el dolor físico, la locura que de a poco se empezaba a notar en sus delirios.
Walter Scott, un joven de unos veintitantos años con buena comodidad económica, casado con Margaret Charlotte de la alta sociedad, cinco hijos y cojo de la pierna derecha para el resto de su vida por un ataque de polio en su infancia. Otro personaje es Julio Verne con unos nervios muy delicados, tanto que le desencadenaron varios problemas de salud como por ejemplo una parálisis en su mitad de la cara, eso no le impidió para hacer los largos viajes que le encantaba hacer a Noruega, Islandia, Estados Unidos tan sólo por curiosidad y para poder escribir novelas futuristas, que con estas mantenía a su familia, esposa e hijo (con el que tenía muy mala relación, ya que desde muy pequeño lo interno en un manicomio y después en un correccional, Michel Verne nunca lo perdonó). El tercero es Liev Tolstoi un hombre de mentalidad pacifista que se preguntaba para si mismo: ¿Qué rayos hago participando de esta guerra? con la idea de la “no violencia activa”, el solo anhelaba dejar sus vicios y lujos para mezclarse con los campesinos y ser zapatero, una vida austera, que más tarde realizó.