Fui la mayor de dos hijas de padre judío y madre católica, mi nombre era Helene, fui criada como católica en Viena. Mi padre murió durante la primera guerra mundial cuando yo tenía solamente cinco años, y mi madre se volvió a casar cuando cumplí mis quince años. Muchos afectuosamente me llamaban Helly, amaba nadar e ir a la opera. Después de terminar la escuela secundaria empecé a estudiar abogacía.
No se que pasó que entre los años 1933-1939
que a los 19, comencé a mostrar síntomas
de enfermedad mental, nunca supe cual fue detonador de este sufrimiento. Mi condición
empeoró durante 1934, y en 1935 tuve que dejar mis estudios y mi trabajo de
secretaria legal. Después de que perdí a mi perro, Lydi, sufrí un colapso
nervioso. Me diagnosticaron esquizofrenia, y fui internada en el hospital
psiquiátrico Steinhof de Viena. Dos años después, en marzo de 1938, Alemania
anexó a Austria [Anschluss]. Mucho no sabía que pasaba en mi país, pero yo
presentía que no era nada bueno y decía que había que escapar, pero ¿quién le
iba hacer caso a una loca?, eso me daba una impotencia muy grande y una
desesperación terrible de que nadie me escuche.